Adogma

Por Mauricio Sosa Ocaña. Espacio de reflexión y de comunidad para cuestionar la masculinidad tradicional, esa que anula la diferencia, la mata. Convencido de la posibilidad de hallar y crear caminos libres al disfrute y goce de la vida con respeto a todas las manifestaciones, con dignidad y cuidado de las personas, adultas y menores.


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#Abajoelpatriarcado

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Instrumental

En definitiva, la única manera que he encontrado de escuchar música “clásica” sin dormirme. Antes lo había intentado para estudiar, otras para “relajarme”; porque es bueno para la crianza infante; por cultura; por estatus…

Inmerso en la música de la actualidad que programa nuestros pensamientos en bueno y malo, amor y traición, virilidad e infidelidades, pasión y venganza y muchas otras banalidades del consumismo rapaz y la despersonalización, Instrumental es más que la autobiografía de James Rhodes, “uno de los más eminentes concertistas de piano de la actualidad”, de acuerdo con el diario The Guardian.

Es la puerta de salida -o entrada- a un campo verde entre montañas; una cornisa en la avenida debajo del granizo; un abrazo fraternal de alguien entrañable; una mirada indiferente ante la necesidad de reconocimiento. Instrumental es un testimonio del desgajamiento de la ternura; son remembranzas de la inocencia ultrajada; la posibilidad de vida allá fuera de uno mismo, si es que hemos tenido la manera de salvarnos a brazadas y pataleos en medio de un mar muerto.

Es también un recorrido por casi 300 años de música, y sus autores, surgida de las emociones más humanas: miedo, alegría, tristeza, coraje; sea porque me refleja y veo en él un conjunto de personas o a mí mismo frente al espejo, este relato es contundente. ¡Ay vida! Hay vida.

Seguirle los pasos no fue sencillo, mucho menos los acordes. Bach, Mozart, Beethoven, Schubert, Chopin; Schumann, Liszt, Bruckner, Brahms, Prokófiev, Scriabin, Rajmáninov, Ravel, Shostakóvich tienen algo en común, además de ser hombres (del sexo masculino). Sublimaron, de una u otra forma, aquellas emociones que les provocó la desgracia, la alegría, la pérdida, el amor, la esperanza o el coraje. Rhodes nos regala un trozo de aquellas situaciones y reseña sus resultados: sinfonías, conciertos, sonatas, variaciones, estudios o rapsodias, como preludios a las vivencias que en carne propia le llevaron a la música clásica como quien brinca de un edificio en llamas para salvarse.

Instrumental. Para revisar las atrocidades a las que el ser humano puede ser capaz como la violación de niños y niñas. Instrumental para observar las consecuencias de esos actos. Para constatar la irresponsabilidad de los adultos hacia los menores. Instrumental, aunque lleno de gritos de auxilio. Prueba viva de que el corazón puede latir a pesar del estrujo. Una llave a la dignificación del Yo inquisidor de la inocencia.


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Los Adioses

Rosario Castellanos Figueroa es una de las más reconocidas y talentosas intelectuales mexicanas del siglo XX, feminista, escritora, poeta, dramaturga, diplomática. Ella, su historia, protagoniza Los Adioses, película mexicana realizada por la cineasta Natalia Beristáin, quien narra la “extraordinaria vida” de la autora de Ajedrez, poema en el que retrata en 71 pinceladas la cruenta historia de la opresión humana y enmarca de manera tangible el genio y figura de la masculinidad hegemónica, tóxica, machista del México contemporáneo.

Descubierto y confrontado por sus infidelidades, no solamente hacia su pareja sino a sí mismo por mancillar su “hombría” frente a La Mujer, el Hombre (Ricardo Guerra, esposo de Rosario): varón de clase media y educación universitaria, aparece como resultado del machismo estructural confeccionado por el patriarcado para manifestarse perene sobre sobre sus dominios.

Con un realismo contundente y fatídico, Beristáin lleva a la pantalla grande la vida de Castellanos como la voz de las mujeres de mediados del siglo pasado, muchas de ellas tal vez abuelas o madres de los hombres adultos y jóvenes de hoy.

Desde mi mirada, no pude ser ajeno a centrarme en algunas de las consecuencias del patriarcado, de su mecanismo de control del hombre por el hombre y sobre todo del sometimiento de las mujeres: autoritarismo, agresión, descalificación, pedantería, manipulación, entre otras manifestaciones de la inseguridad del hombre frente a la inteligencia y talento de las mujeres.

Me gustaría que esta película la vieran todos los hombres de mi vida (abuelos, padre, tíos, hermanos, maestros, amigos); todos los hombres en el Poder Político el país desde el Presidente saliente, el entrante, los jueces, los magistrados, los diputados, senadores, alcaldes y servidores públicos.

Ojalá incluyan esta historia en los libros de texto de la Secretaría de Educación Pública, en todas las aulas del país y en todos los canales de televisión y estaciones de radio, para discutir sobre la masculinidad basada en los estereotipos de que los hombres son más, mejores e indispensables en comparación con las mujeres. Porque detener las consecuencias del machismo y detener el patriarcado empieza por los hombres.


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Masculinidades Feministas

“El feminismo es para todo el mundo”

Bell Hooks

De niño crecí en la angustia, la ansiedad, la paranoia y la disociación que ocasionan la violencia de las personas por sentirse frustradas. Crecí en medio de la ausencia paterna, el sexismo, la falta de conocimientos en la familia sobre cuidados infantiles y el machismo incrustado en el patio de mi casa.

En la vida adulta he comprendido que la opresión de los hombres hacia otros hombres –y sobre todo hacia las mujeres- es resultado del machismo que se manifiesta en largas jornadas de trabajo (el hombre es fuerte); malos sueldos que enriquecen a unos cuantos (explotación); siempre dispuestos a poner su vida en riesgo para los demás (el hombre es caballeroso, protector y proveedor); con la destreza de afrontar la adversidad a toda costa (los hombres no lloran); jovial y valeroso (Juan sin miedo) y que resuelva las cosas “rapidito y de buen modo” (viril).

Ello nos ha llevado a asignarle valor a las personas por los “beneficios” que obtenemos de ellas en distintos ámbitos como el erótico sexual; para el trabajo doméstico; para nuestros cuidados, el de nuestras hijas e hijos y adultos mayores.

Esta forma de organización social se ha convertido en un sistema que casi todos practicamos. Todos nos volvemos objetos y sujetos de explotación para obtener ganancias indiscriminadas.

Creo urgente asumir que hay otras maneras de manifestar las masculinidades sin violencia y sin consecuencias que pongan en riesgo la salud y la dignidad de las personas. Por eso me considero un hombre feminista en formación permanente, porque como asume Bell Hooks “El feminismo es para todo el mundo”.

Considero que las masculinidades feministas son aquellas que están en contra de la violación infantil, la pederastia y la explotación laboral de menores y denuncian esos hechos. Se aman y se respetan así mismos tanto como a todas las demás personas, y respetan los derechos y decisiones de las mujeres.

Las masculinidades feministas asumen que los adultos somos responsables del cuidado de las personas menores de edad, de nosotros mismos y de las personas adultas mayores; reconocen la desigualdad entre los géneros como resultado de los privilegios machistas y por ello promueven que las mujeres tengan ingresos salariales iguales que los hombres, que tengan más acceso a la educación, a la salud, al empleo y al esparcimiento.

Las masculinidades feministas son responsables del trabajo doméstico que les toca y de sus paternidades de manera amorosa; buscan espacios para desarrollar la manera de comunicarse de manera asertiva y sin violencia con las demás personas.

Las masculinidades feministas tienen un corazón del mismo tamaño que la razón y practican el cuidado de hombres y mujeres porque tenemos los mismos derechos; porque las personas valemos por serlo y no por las propiedades, ingresos, ganancias, dominios o bienes terrenales. Por eso, cuidan la vida humana, a la naturaleza, a los animales y están contra la opresión.


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12. Tengo la opción de establecer formas creativas para relacionarme con otras personas sin violencia y con respeto.

Recurrimos a la agresividad y la violencia como sinónimos de acción, ímpetu y coraje. En la mayoría de las veces y respecto de las mujeres, desde el machismo los hombres nos relacionamos a partir de creernos más, mejores y superiores a ellas, a la diversidad, a las personas menores de edad y a las adultas mayores. Seamos creativos para establecer relaciones igualitarias, no creen?

Esta es la uva 12. Ha sido un año arduo en este ejercicio reflexivo. Pronto haremos una recapitulación.